La Nación | Empresarios solidarios

Cada vez hay más profesionales en el país que se retiran o se jubilan, pero deciden compartir su experiencia de trabajo con organizaciones del campo social.

Entre tantos aportes que la cultura de la solidaridad ha dado a la sociedad global actual se encuentra uno muy singular, digno de ser destacado: es el ejemplo de muchos empresarios que se han retirado de sus actividades habituales para continuar trabajando, con tareas parecidas, pero ahora en el campo social.
La transmisión de experiencia y conocimientos ha sido siempre natural entre generaciones, sobre todo de padres a hijos y, también, de abuelos a nietos. Pero en este caso se trata del generoso apoyo que pueden brindar los que, generalmente, han ocupado puestos muy altos y con desempeños exitosos en empresas importantes.
Muchos de estos empresarios que hoy están retirados o hasta jubilados se habían formado en las áreas de responsabilidad social empresaria, por lo cual pudieron estar siempre, durante su vida activa, muy en contacto con la comunidad y, sobre todo, con jóvenes emprendedores, a los que comprenden e interpretan, y a los que han apoyado desde esos puestos de decisión.
La actual situación económica va creando nuevas necesidades críticas y, por ello, exige nuevas respuestas. Pero si estas respuestas llegan con el aval y el asesoramiento de quienes tienen una larga experiencia en enfrentarse con obstáculos de todo tipo -lamentablemente, una constante en los negocios argentinos-, es indudable que los resultados no sólo se obtendrán sino que probablemente se alcancen más pronto.
Son muchos, entonces, los ejemplos que de a poco se van incorporando al panorama laboral argentino de esta manera. Es indudable, también, que los empresarios que lo hacen saben que todavía tienen un gran potencial propio por desarrollar y que esos asesoramientos que ofrecen se han convertido, para todos los que participan de ellos, en un punto de encuentro para intercambiar experiencias y resolver problemas.
Entre otros ejemplos, puede mencionarse a la asociación civil Aportes de Gestión para el Tercer Sector, constituida por profesionales que decidieron unir sus esfuerzos para vincular ejecutivos con organizaciones sociales y acompañar el proceso de aportar experiencia y conocimiento en temas concretos de gestión. Están trabajando allí Jorge Iglesias, David Stilerman, Fredy Cameo, Miguel Kurlat, Eduardo Eichel y Federico Elizalde: todos llegaron a lo más alto de sus carreras profesionales, pero eligieron ese otro camino, el de ayudar a las organizaciones civiles a profesionalizar la gestión para que puedan mejorar su impacto social. A la clásica pregunta que se hace toda persona a punto de jubilarse, “¿Y ahora qué hago?”, ellos respondieron con una forma distinta y solidaria de encarar un nuevo trabajo.
Un caso semejante es también el del abogado Enrique Fernández Longo, quien desde hace muchos años es consultor en procesos de cambio, negociación y mediación para las ONG y otras organizaciones.
Esta nueva realidad, que es observable en otras sociedades, como la española sin ir más lejos, responde a un fenómeno que es de esperar vaya creciendo: la integración de distintos sectores sociales en busca de objetivos comunes, lo que redunda y redundará en beneficio de toda la comunidad.