Clarín | Ejecutivos, del sillón de multis a la asistencia a distintas ONG

Crearon una entidad que ayuda al manejo profesional de instituciones sin fines de lucro.

Por Silvia Naishtat | snaishtat@clarin.com

Consejos. Stilerman, Iglesias, Cameo y Kurlat, en las oficinas de Aportes. Tienen 100 proyectos en marcha.

 

Acostumbrados a tener la sartén por el mango y el mango también, lo primero que tuvieron que hacer es un curso para aprender a escuchar.

Por cierto, el grupo de nueve altos ejecutivos, algunos en funciones y otros retirados, que integran Aportes lograron contenerse, ceder protagonismo y trabajar entre pares. Nacida en 2006, la entidad ya concretó 100 proyectos para ayudar a gestionar las ONG e instituciones de lo más diversas, desde la AMIA a la Cruz Roja. Eso sí, contabilizan fracasos. ¿El peor? “Que nos cerraran la puerta con el argumento de que la cultura corporativa no tiene nada que ver con las organizaciones con fines sociales ”, contó Freddy Cameo, ex director de Techint.

Unica en su tipo en la vecindad latinoamericana, Aportes canaliza los conocimientos en manejo de empresas y proyectos estratégicos a las entidades del llamado tercer sector. Existe una iniciativa similar en Chicago. La diferencia es que en EE.UU. cobran por los proyectos y Aportes los cede. Claro, que exige compromiso a la entidad asistida.

Todo queda en los papeles.

La organización dio un salto cualitativo cuando impulsaron la transformación de Alpi. “De estar ligada a la parálisis infantil, un mal que ya no existe, se reconvirtió al tratamiento más amplio de las enfermedades motrices de origen neurológico. Superó la convocatoria de acreedores, tiene nuevo edificio y un centro de atención de avanzada. Se revisaron los parámetros de funcionamiento de la comisión directiva”, contó el ex Telecom, Miguel Kurlat.

En estos seis años las demandas de las ONG no variaron, aseguran. Y muchas veces son ellos los que tienen que detectar los problemas. Para David Stilerman, director de Accenture, una de las tareas más estimulantes fue el diseño para Granja Andar, un taller de personas con capacidades diferentes, dirigido por Raúl Lucero. Dieron las herramientas para planificar la producción y el manejo de proveedores. En la AMIA crearon un instrumento de control financiero para la toma de decisiones y en la Vicaría del Arzobispado definieron un modelo para gestionar un grupo de 60 escuelas, describió el ex Techint, Jorge Iglesias.

También trabajaron para Greenpeace con la implementación de un tablero de comando que mide la gestión y el cumplimiento de las campañas ambientales.

Cuentan con un presupuesto anual de $500.000 que nutren los fundadores y voluntarios en un 30% y el resto, distintas compañías ¿ El punto débil? Necesitan agrandar con urgencia el plantel de voluntarios que suma actualmente 32 profesionales.