La Nación | ¿Cómo mejorar la gestión en el tercer sector?

El tercer sector sigue creciendo, y a pesar de que siempre se piensa que no es suficiente, cada vez más recursos económicos se canalizan a través suyo. Es evidente que las organizaciones de la sociedad civil (OSC) ocupan un lugar muy relevante en el país, satisfaciendo a través del cumplimiento de su misión, una cantidad significativa de necesidades que ningún otro actor (privado o público) hoy satisface.

Uno de los activos principales que poseen las OSC es el compromiso personal que tienen aquellos que las integran con el cumplimiento de la misión. El dilema actual que se presenta es si el compromiso es suficiente, cuando la actividad que desarrollan ha tomado mayor dimensión y complejidad.

Nuestra visión es que el rol cada vez más significativo que tienen las OSC, implica la resolución de problemas a una nueva escala o complejidad, que supone incorporar herramientas de gestión para poder resolverlos. La gran mayoría de los desafíos deviene de la necesidad de producir el mayor impacto en la población afectada por su misión.

Si definimos con cierta libertad la gestión como el conjunto de actividades que permite alcanzar el mejor resultado de la obtención y aplicación de recursos escasos al cumplimiento de la misión respetando los valores de la organización, queda claro que la resolución de los problemas es atravesada por la gestión. Gestionar es inevitable: lo que podemos hacer es gestionar mejor o peor. Gestionar mejor no implica sacrificar lo bueno que estamos haciendo, sino lograr el mayor impacto a partir de recursos escasos.

Si bien hablar de gestionar mejor una organización sin fines de lucro puede parecer una obviedad, es mucho mas fácil de decir que de llevar a cabo.

Para intentar trazar un mapa general de aquellas necesidades que aparecen con más fuerza en las OSC podemos citar seis grandes elementos que en conjunto enmarcan la definición de la gestión: gobierno de la organización, estrategia, procesos, estructura organizativa, gente y recursos tecnológicos.

Dentro de gobierno estamos incluyendo no sólo cuál es la distribución de funciones, responsabilidades y autoridad, y la relación entre el director ejecutivo y la comisión directiva (con el título que tenga), sino también el esquema de sucesión que permita despersonalizar el futuro. Es bastante usual encontrar organizaciones desbalanceadas en temas de gobierno, con la consecuencia esperable que los resultados son buenos, pero podrían ser mejores, y que capacidades que deberían estar sumando esfuerzo no están o, por lo menos, dejan claras oportunidades de mejora. Mucho más usual aún es que no haya un claro plan de sucesión, y que cuando razones ajenas a la voluntad alejan de la gestión a personas críticas (muy frecuentemente fundadores y factótums) se daña la capacidad de cumplir con la misión al grupo que queda.

Estrategia suena a comercial o militar, y nada hay que nos parezca más distante de una organización sin fines de lucro. Sin embargo, pocas cosas hacen mayor diferencia que una estrategia bien definida, consensuada y puesta en práctica.

Pero lo más crítico es transformarla en una herramienta activa que guíe las acciones de todos los días no sólo indicando qué hacer (porque es consistente con la estrategia), sino qué no hacer (porque no lo es).

El pilar más difícil por tener en cuenta es la gente, entendiendo que incluye al equipo remunerado y a los voluntarios. Al ser muy pocos los que saben liderar adecuadamente a un grupo de gente, las preguntas que más surgen son del tipo: ¿tendremos una adecuada relación entre personal profesional rentado y voluntarios? ¿Tendrán ellos una clara definición de qué tienen que hacer y qué se espera de ellos?

En definitiva se trata de preguntarse sistemáticamente. Las respuestas bien ejecutadas hacen una enorme diferencia. Gestionar es un trabajo de preguntarse y responderse, luego ejecutar. No es más que eso, sólo que todo el tiempo.

Gestión no es para los otros, es para todas las organizaciones. Y pensar la gestión de las organizaciones civiles es un próximo paso fundamental para consolidar el tercer sector en la Argentina..